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Mes de
Mayo
“Ha
sido por el lado moral, y sobre mi propia
persona, por donde he aprendido a reconocer la
fundamental y originaria dualidad del hombre.
Considerando las dos naturalezas que se
disputaban el campo de mi conciencia, entendí
que se podía decir, con igual verdad, ser una
como ser otra, era porque se trataba de dos
naturalezas distintas; y muy pronto, mucho antes
de que mis investigaciones científicas me
hicieran lejanamente barruntar la posibilidad de
un milagro así, aprendí a cobijar con placer,
como en un bonito sueño con los ojos abiertos,
el pensamiento de una separación de los dos
elementos. Si éstos, me decía, pudiesen
encarnarse en dos identidades separadas, la vida
se haría mucho más soportable. El injusto se
iría por su camino, libre de las aspiraciones y
de los remordimientos de su más austero gemelo;
y el justo podría continuar seguro y
voluntarioso por el recto camino en el que se
complace, sin tenerse que cargar de vergüenzas y
remordimientos por culpa de su malvado socio. Es
una maldición para la humanidad, pensaba, que
estas dos incongruentes mitades se encuentren
ligadas así, que estos dos gemelos enemigos
tengan que seguir luchando en el fondo de una
sola y angustiosa conciencia.
¿Pero cómo hacer para separarlos?”
El
doctor Jekyll y Mister Hyde.
R.
L. Stevenson.
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Mes de
Abril
M.
VARGAS LLOSA.
cuadernos de don Rigoberto ,
“El fetichismo de los nombres”
“Tengo
el fetichismo de los nombres y el tuyo me prenda
y enloquece. ¡Rigoberto! Es viril, es elegante,
es broncíneo, es italiano. Cuando lo pronuncio,
en voz baja, solita para mí, me corre una
culebrita por la espalda y se me hielan los
talones rosados que me dio Dios (o, si
prefieres, la Naturaleza, descreído). ¡
Rigoberto! Reidora cascada de aguas
transparentes. ¡Rigoberto! Amarilla alegría de
jilguero celebrando el sol. Ahí donde tú estés,
yo estoy. Quietecita y enamorada, yo ahí.
¿Firmas una letra de cambio, un pagaré, con tu
nombre cuatrisílabo? Yo soy el puntito sobre la
i, el rabito de la g y el cuernito de la t. La
manchita de tinta que queda en tu pulgar. ¿Te
desalteras del calor con un vasito de agua
mineral? Yo, la burbujita que te refresca el
paladar y el cubito de hielo que escalofría tu
lengua-viborita. Yo, Rigoberto, soy el cordón de
tus zapatos y la oblea de extracto de ciruelas
que tomas cada noche contra el estreñimiento.
¿Cómo sé ese detalle de tu vida
gastroenterológica? Quien ama, sabe, y tiene por
sabiduría todo lo que concierne a su amor,
sacralizando lo más trivial de su persona. Ante
tu retrato, me persigno y rezo. Para conocer tu
vida tengo tu nombre, la numerología de los
cabalistas y las artes adivinatorias de
Nostradamus. ¿Quién soy? Alguien que te quiere
como la espuma a la ola y la nube al rosicler
Busca busca y encuéntrame, amado.
Tuya, tuya, tuya
La fetichista de los nombres.”
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